No hay duda. El comercio electrónico en el país se ha constituido ya en parte cotidiana de los mexicanos.
Cada vez es más frecuente que personas de todas las edades (jóvenes, adultos y adultos mayores); así como empresas realicen transacciones económicas y comerciales como compra insumos para producción, entradas para cines y teatro, boletos de avión o autobús, compra de bienes duraderos como electrónicos, línea blanca o cómputo, acceso a plataformas de streaming para música o videos; pago de impuestos y servicios públicos como agua potable, transferencias de dinero; adquirir fondos de inversión, contratar servicio de transporte o seguros, entre muchos otras opciones.
Prácticamente ya todo se puede comprar vía celular o computadora: Hasta un automóvil ya es posible.
Por ello, de acuerdo con los últimos datos disponibles del Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI), al año 2024 el valor agregado del comercio electrónico en México alcanzó los dos billones 308 mil 458 millones de pesos, lo que representó una aportación del 6.9 por ciento en el Producto Interno Bruto (PIB), nacional.

De esta manera, en 12 años el valor del comercio electrónico en el país duplicó su participación en la economía nacional, al pasar de 3.3 por ciento en 2013 a 6.9 en el 2024.
Por lo anterior, la participación del comercio electrónico en la economía nacional ya superó a lo que aportan otros sectores con presencia añeja en México como la industria textil y de la confección (que aportan en conjunto 1.7 por ciento del PIB nacional); el sector restaurantero (1.4); o la industria refresquera (dos por ciento de la economía).
Entre los sectores en específicos que han reportado los mayores crecimiento al interior del comercio electrónico destacan el alquiler de bienes inmuebles, hotelería, transporte, servicios de apoyo a los negocios, entre otros. Dichos servicios se ofertan por medio de transacciones digitales de empresa a empresa y de empresa al consumidor final.

Del Valor Agregado Bruto (VAB) que generó el comercio electrónico en 2024, 51.3 por ciento correspondió a Otros servicios; 29.1, al Comercio al por menor, y 19.6 por ciento, al Comercio al por mayor.


