
La edición número once de la Copa del Mundo regresó al continente americano cuatro años después de que la selección alemana conquistara su segundo título de campeón mundial en su casa y ante su gente. Esta vez Argentina sería el país anfitrión.
En un mundo convulso, el continente americano no podía quedarse atrás y Nicaragua ardía con asesinatos políticos que estremecieron al mundo. Por su parte, Argentina era gobernada por la junta militar encabezada por Jorge Rafael Videla, quien quedaría marcado en la historia como un hombre que sembró el terror por cinco años a todo el pueblo argentino.

Bajo ese contexto, el mundial de futbol tenía un toque muy especial porque mientras se celebraba la justa mundialista, en el entorno social, los abusos, las desapariciones y torturas eran cotidianas.
El primero de junio de 1978 con el juego entre el campeón vigente Alemania Federal contra Polonia, fue inaugurado el mundial, cuyo resultado final fue un insípido empate a cero goles ante un estadio Monumental repleto con 75 mil espectadores, y donde paradójicamente, la junta militar habló de construir la paz, mientras esa misma junta desaparecía argentinos en todo el país.
Con un formato de dieciséis equipos divididos en cuatro grupos las sedes fueron Buenos Aires, Rosario, Mar del Plata, Córdoba y Mendoza.
Alemania, Holanda y Brasil eran los favoritos para conquistar el trofeo de la FIFA, pero Argentina fue creciendo en la competencia y con una gran controversia encima pudo avanzar hacia la gran final. Uno de los juegos más polémicos fue su triunfo ante la selección de Perú, a quien venció por seis goles a cero con una actuación bastante dudosa del portero peruano de origen argentino Ramón Quiroga.
Argentina necesitaba ganar por cuatro goles para eliminar a la selección de Brasil y llegar a la gran final, pero no solo fueron los cuatro, anotaron dos goles más y dejaron fuera a una de las mejores selecciones del torneo, la brasileña.

Mientras esto sucedía, Holanda seguía maravillando con su futbol total. Con una impecable destreza el conjunto de los Países Bajos eliminó a una incómoda Italia para instalarse en la gran final por segundo mundial consecutivo.
El domingo 25 de junio de 1978, Argentina vencía a Holanda tres goles a uno con mucha garra, con mucha suerte y una misteriosa ayuda que le permitió conquistar su primer título mundial bajo las órdenes del gran Flaco, César Luis Menoti y su inolvidable goleador y figura Mario Alberto Kempes.





