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Decimotercer Mundial de Futbol en la Historia: México 1986 / Por José Hermilo Amezcua

La edición número trece de la Copa del Mundo pendía de un hilo, la posibilidad de que fuera pospuesta era grande. Colombia era la sede elegida, pero los problemas sociales, económicos y logísticos hicieron que el país renunciara a ese privilegio. En 1983, el mundial no tenía sede.

Ese mismo año, el astuto empresario mexicano Emilio Azcárraga Milmo observó que México podía organizar por segunda ocasión el mundial y movió todos sus contactos para lograrlo. La FIFA, por supuesto accedió.

El contexto político, social y económico del país no era el mejor porque organizar un Mundial requiere inversiones, coordinación institucional y tiempo y México tenía muy poco.

En ese momento, el país ya enfrentaba problemas económicos, inflación, devaluaciones, y tensiones sociales. Para mala fortuna en 1985, un terremoto había sorprendido al país con grandes pérdidas humanas y de estructura. Bajo ese panorama no era viable organizar el mundial.

Sin embargo, los buenos oficios del poderoso empresario, más el hecho de que el país hubiera organizado el mundial en 1970 fueron la clave para que el evento se realizara en México, además, el país contaba con infraestructura, experiencia en logística internacional y sedes probadas.

Finalmente, el sábado 29 de junio de 1986, ante más de cien mil espectadores, el Estadio Azteca se convertía en el primer recinto futbolístico en inaugurar por segunda ocasión una Copa del Mundo. A las doce del mediodía, el campeón defensor Italia enfrentaba a Bulgaria en un juego que terminó empatado a un gol.

Días después la magia contagiosa de los aficionados mexicanos, el esplendor de la mascota del mundial en forma de chile conocida como pique, y la aparición en televisión nacional de Mar Castro, conocida como la Chiquitubum, le dieron un toque muy especial al magno evento.

En la grama verde, un solo hombre acaparaba la atención del mundo futbolístico. En todo su esplendor y con solo veinticinco años de edad, el argentino Diego Armando Maradona dominó el escenario y con grandes actuaciones, además de un polémico gol y otro considerado uno de los más bellos en la historia de los mundiales, condujo a su selección a la gran final donde enfrentó y venció a la poderosa Alemania.

El medio día del domingo de junio de 1986, ante 115 mil espectadores, el Estadio Azteca fue testigo de la coronación de un nuevo rey. Diego Armando besaba el trofeo de campeón del mundo con Argentina demostrando que era el mejor jugador del planeta.

Cabe destacar que Pele lo hizo con Brasil dieciséis años antes en el mismo escenario.

Por cierto, la selección nacional de México ocupó un dignísimo sexto lugar en el segundo mundial celebrado en su casa..

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