
El año 2006 estuvo marcado por una transición profunda en los liderazgos globales. En Chile, Michelle Bachelet asumía como la primera mujer presidenta del país andino, coincidiendo meses después con la muerte de Augusto Pinochet.
En México, la nación se mantenía en vilo tras las elecciones más cerradas de su historia, donde Felipe Calderón fue declarado vencedor sobre Andrés Manuel López Obrador por un margen mínimo.

Mientras tanto, en Irak, el dictador Saddam Hussein era ejecutado. Por su parte, Alemania aprovechaba la vitrina mundialista para proyectarse como una nación moderna, alegre e incluyente, logrando sacudirse los estigmas de la Segunda Guerra Mundial.
En la cultura pop, Shakira dominaba las listas con Hips Don’t Lie (Las caderas no mienten). En el cine, Guillermo del Toro maravillaba con El laberinto del fauno, que compartía taquilla con el éxito de El diablo viste a la moda, protagonizada por Meryl Streep y Anne Hathaway.

Sobre el césped, la Copa del Mundo regresaba a una Alemania unificada 32 años después. El torneo inició el 9 de junio con una vibrante inauguración en el Allianz Arena de Múnich, donde el anfitrión venció a Costa Rica con un marcador de 4-2. Aquellas canchas fueron testigos del debut mundialista de dos leyendas: Lionel Messi y Cristiano Ronaldo.
El camino de los finalistas fue de una efectividad demoledora. Italia lideró su grupo, venció a Australia en octavos, superó a Ucrania en cuartos y eliminó dramáticamente a Alemania en semifinales. Francia, tras un inicio incierto, fue segunda de grupo; luego eliminó a España, echó a Brasil con una exhibición histórica de Zinedine Zidane y derrotó a Portugal para citarse en la gran final.

El 9 de julio, el Olympiastadion de Berlín fue el escenario de un duelo ríspido y cerrado. El partido pasó a la historia no solo por el fútbol, sino por el impactante cabezazo de Zidane a Marco Materazzi que le valió la expulsión. Tras el empate, el título se definió en penaltis a favor de la escuadra italiana, que conquistó así su cuarta Copa del Mundo en su historia.
Por su parte, la Selección Mexicana de Ricardo La Volpe se despidió en octavos de final ante Argentina, tras un gol de antología de Maxi Rodríguez que selló uno de los partidos más dramáticos en la historia del conjunto azteca.




