spot_img

Mundial 2026: ¿Costo o beneficio para México?

El impacto podría ser más limitado, ya que el país será sede de un número reducido de partidos y no albergará tantos encuentros de alto perfil, dicen especialista de la Ibero

Los beneficios económicos de organizar una Copa Mundial de Futbol suelen sobreestimarse, ya que con frecuencia se destacan las ganancias sin considerar los costos reales ni los efectos indirectos en la economía, consideró César Alfonso Velázquez Guadarrama, Académico del Departamento de Economía de la Universidad Iberoamericana (IBERO) Ciudad de México (CDMX).

El especialista explicó que el impacto económico de un evento de esta magnitud proviene de la llegada de turistas extranjeros, la inversión en infraestructura y el llamado “efecto multiplicador”, que genera actividad económica adicional a partir del gasto inicial. A ello se suma un posible beneficio: la proyección internacional del país como destino turístico.

Sin embargo, subrayó que estos beneficios deben analizarse con cautela. “El verdadero cálculo no es cuánto se gana, sino cuánto se gana menos lo que se gasta”, enfatizó. En ese sentido, criticó que tanto organismos internacionales como gobiernos suelen presentar cifras optimistas sin transparentar los costos asociados.

Uno de los principales problemas, dijo, es la forma en que se mide la llegada de turistas. Aunque se proyecten cientos de miles de visitantes durante el Mundial, lo relevante es cuántos de ellos representan un incremento real respecto a un año normal.

Efecto carnaval

Este fenómeno, explicó, conocido como “efecto carnaval”, implica que muchos turistas habituales evitan viajar durante el evento deportivo por los altos precios y la saturación de hospedaje, lo que puede reducir el beneficio neto.

Ejemplificó con los Juegos Olímpicos de Londres 2012, donde, a pesar de la llegada de visitantes por el evento, el número total de turistas fue menor que el año anterior.

“No importa cuántos turistas llegan por el Mundial, sino cuántos llegan adicionalmente a los que ya vendrían”.

Otro elemento clave es el consumo. Si bien durante el Mundial aumenta el gasto en hoteles, restaurantes y productos deportivos, no necesariamente implica un incremento en el consumo total, ya que las familias redistribuyen su presupuesto. “Si gasto más en una playera, gasto menos en otra cosa. El dinero no es infinito”, señaló.

En qué se deja de invertir

En cuanto a la inversión pública, Velázquez Guadarrama destacó la importancia de considerar el costo de oportunidad, es decir, los recursos destinados a infraestructura para el Mundial podrían haberse invertido en otras necesidades como agua, transporte o servicios básicos.

“La pregunta no es cuánto se invierte, sino en qué se deja de invertir”.

El experto recordó casos como el de Brasil 2014, donde la fuerte inversión en estadios e infraestructura no se tradujo en beneficios económicos equivalentes, e incluso generó pérdidas. Por ello, recomendó que cualquier obra pública asociada al Mundial tenga utilidad a largo plazo y no se limite al evento.

Infraestructura, riesgo reputacional para el país

Para el caso de México, consideró que el impacto podría ser más limitado, ya que el país será sede de un número reducido de partidos y no albergará tantos encuentros de alto perfil, lo que podría disminuir la llegada de turistas internacionales. Además, señaló que aún existe incertidumbre sobre el nivel real de inversión pública y privada.

Asimismo, advirtió que los beneficios económicos no se distribuyen de manera equitativa. Sectores como hotelería, la restauración y la venta de artículos deportivos podrían verse favorecidos, mientras que otros, incluyendo parte de la economía informal, podrían quedar excluidos debido a las restricciones impuestas por la FIFA.

Finalmente, subrayó que el Mundial también representa un riesgo reputacional para el país. Problemas de infraestructura, servicios o logística podrían traducirse en una mala imagen internacional. “Es como una gran campaña publicitaria: si sale mal, el efecto puede ser negativo”, concluyó.

Seguir leyendo