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El regreso al templo sagrado / Por José Hermilo Amezcua

Mirando hacia el futuro cercano, la historia está por escribir un capítulo inédito. Jamás en la trayectoria del futbol mundial un país ha tenido el privilegio de ser el anfitrión principal por tercera ocasión; en 2026, México será el primero en lograr esta hazaña.

El próximo 11 de junio de 2026, el planeta entero pondrá sus ojos en la inauguración de la vigésima tercera edición del torneo. El escenario no podría ser otro que el mítico y renovado Estadio Azteca —ahora Estadio Banorte—, ubicado en la Calzada de Tlalpan, alcaldía Coyoacán. Aunque la sede será compartida con Estados Unidos y Canadá, el “Coloso de Santa Úrsula” reafirmará su estatus como templo sagrado al convertirse en el único recinto en el mundo en celebrar tres inauguraciones mundialistas.

Como ocurrió en 1970 y 1986, la fiebre del futbol se apoderará de cada rincón del territorio azteca. Aunque la Ciudad de México albergará cinco encuentros, las inversiones federales y locales han sido monumentales para garantizar que la fiesta sea inolvidable.

Así, nuestro país se prepara no solo para recibir la inauguración del máximo torneo futbolístico, sino para honrar su propia leyenda. Entre el eco de las hazañas pasadas y la ambición de un presente renovado, el país está listo para demostrar por qué su hospitalidad y su pasión son el alma de este deporte.

El silbatazo inicial en el Estadio Azteca-Banorte no solo marcará el comienzo de una competencia, sino la consagración definitiva de una nación que vive, respira y trasciende a través del futbol. Aunque en la cancha todavía queda mucho a deber.

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