lunes, febrero 2, 2026
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Peña Merino enchinchó a Comisión Reguladora Telecom / Por Mauricio Flores

Aquí un capítulo de la edificante historia acontecida previo a Navidad 2025: en vísperas de vacaciones, el jefe de la Agencia de Transformación Digital y Telecomunicaciones (ATDT), José Peña Merino, tocado por el dedo divino, abandonó  el terruño de sus oficinas cerca de la fuente de las Cibeles en CDMX para  ocupar la mitad de las oficinas del extinto Instituto Federal de Telecomunicaciones (IFT) y que hoy usa la sumisa Comisión Reguladora de Telecomunicaciones (CRT) sobre Insurgentes Sur… y arribó con todo y chinches, literalmente hablando.

Nos cuentas que los nunca bienvenidos bichitos venían dentro del mobiliario que llegó al moderno edificio de 9 pisos de la CRT (contando vestíbulo), desatando una plaga de chinches en ese inmueble próximo al Parque Hundido.

Vaya, cómo sí un antiguo patriarca y su pueblo elegido -unos 120 funcionarios de alto octanaje- hubiesen cruzado los mares chilangos para desatar sus plagas contra los impíos empleados del sucio y asqueroso período neoliberal (poco más de 1,000 que pasaron del IFT al CRT) que sirvieron a los enemigos de la revolución de las conciencias.

Por ello hubo que fumigar, nos narran personas afectadas -con todo y rastros de cimícidos chupetones- durante varios días. Lo bueno es que fue durante el asueto pues de lo contrario la sangría habría sido mayúscula.

La segunda plaga desatada por el patriarca Pepe Peña Merino fue el hacinamiento del pueblo ocupado, nos aseguran: 4 pisos fueron destinados a los 120 elegidos de Peña Merino con todo y estacionamiento para autos de chiclaminísimo fuselaje (unos aviones, pues), mientras que los mil desterrados se tuvieron que acomodar en la mitad de los pisos y buscar dónde aventar sus triques, cajas de cartón y cochecitos. Hoy son una suerte de “franjita de gazita”.

Todo con el paciente y consciente asentimiento de la directora del CRT, Norma Solano, subordinada de Peña Merino.

CRT: iztapalapización navideña

La tercera plaga fue la “peda loca a la charra”. El último viernes hábil de diciembre, se realizó la fiesta de fin de año de los empleados del CRT en el Lienzo Charro de Cabeza de Juárez, en Iztapalapa. Quién sabe qué fue lo que vio en tal sitio el titular de administración y finanzas del organismo, Raúl Alejandro Pedroza Rojas, que lo rentó con todo y un extra taco, elote y cantarito por asistente.

Pero se narra que el alcohol corrió a cántaros (a diferencia de otros años donde los brebajes eran despachados con vernier) al punto que no faltaron beodos impertinentes con sus compañeras y compañeros… como fue el director de regulación técnica, Gabriel Huichan Muñoz, qué al sentirse guapo y simpático abrazó e incómodamente “cintureó” a varias de las empleadas hasta que, en medio de arcadas dignas de un diablo de pastorela, colocó un tenderete con toda su ingesta en el piso del iztapalapeño ruedo.

Vaya, y así es cómo el CRT -ocupado por Peña Merino- busca ejecutar el Padrón Único de Usuarios de Telefonía Móvil (Panaut, que lleva registradas 2% de las líneas), organizar la licitación de la banda de 600Mhz y renegociar el capítulo de telecomunicaciones ante el equipo del secretario de comercio de Estados Unidos, Howard Lutnick, para salvar lo que queda del TMEC.

Suerte con ello.

Gruma no vende y se adecua al mercado

La noticia no debió haber caído nada bien a Altagracia Gómez, jefa de Minsa y la más probable compradora de las 5 plantas productoras de harina de maíz que originalmente se ordenó vendiera Gruma que encabeza Juan Antonio González: ahora Gruma sólo tiene que liberalizar genuinamente los contratos de apoyo que establecía a las tortillerías para venderle su harina.

Todo un logro para los herederos de Don Roberto González. En octubre de 2024, la entonces agonizante Comisión Federal de Competencia Económica (a cargo de Andrea Marván) tiró patadas de ahogado para congraciarse con un régimen dispuesto a exterminar a los órganos autónomos. Y, entre otros espasmos, estableció que Gruma debía vender sus harineras en Chalco, Culiacán, Río Bravo, Veracruz y Celaya.

La nueva Comisión Nacional Antimonopolios -que encabeza la misma Andrea Marván- aceptó los argumentos de Gruma y aceptó que se ajustaran los contratos de apoyo para adquisición de maquinaria y los apoyos financieros, sin que haya compromisos mínimos de compra de harina ni   obligaciones de exclusividad hacia Gruma.

Bien hecho ese taco.

Garza Buffington, el legado Legand

Pero quien se esfuerza por generar negocios que originen mejores ciudades, industrias más competitivas y ecosistemas más sanos es Javier Garza Buffington y Legand. Bajo la certeza que creatividad y sostenibilidad son unísonas, sus proyectos no sólo buscan la rentabilidad necesaria para la reproducción los negocio, sino que pretende transformar positivamente comunidades y ecosistemas.

Con raíces en Nuevo León y una mirada global, Garza Buffington impulsa una cultura de negocio donde el diseño centrado en el entorno guía decisiones operativas, de producto y de servicio… no como una moda, sino como eje de la rentabilidad para la firma Reach, la cual integra capital, energía e infraestructura para facilitar el “soft landing” de empresas globales que quieren producir y expandirse en México en medio de un reacomodo mundial; para Renovex, la compañía que transforma 8 mil toneladas diarias de basura en insumo competitivo para cadenas industriales; y Esvicon, incubadora de proyectos urbanos estratégicos enfocados a movilidad, energía limpia, agua e infraestructura inclusiva.

Economía circular, pues. Con ella desarrolla metodologías de diseño centrado en el entorno hasta métricas de impacto en carbono, agua y biodiversidad que apoya a clientes, autoridades y comunidades a tomar decisiones claves para la trazabilidad y resultados verificables que reclaman los mercados mundiales… y los bloques regionales.

@mfloresarellano

floresarellanomauricio@gmail.com

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