El mercado está valuado en mil 700 mdd y el 10% circula fuera de los canales legales, pero esa cifra solo dimensiona el impacto para la industria: en el campo las pérdidas pueden ser mucho mayores cuando una parcela deja de producir 50, 60 u 80% de lo esperado
Con la finalidad de combatir la piratería de semillas en México y alertar a los productores agrícolas sobre los riesgos de adquirir insumos con vendedores no autorizados o en plataformas en línea, que comprometan su productividad, la Asociación Mexicana de Semilleros, A.C. (AMSAC) lanzó la campaña “No Coseches Sorpresas”
La iniciativa, detalló el organismo, busca informar y alertar a los productores agrícolas sobre los riesgos de adquirir semillas piratas que se ofertan en todo el país a través de vendedores no autorizados y plataformas de comercio electrónico.
“El lanzamiento de la campaña enfocada en combatir la piratería de semillas obedece a que se pone en riesgo la productividad en el campo mexicano, al reducir los rendimientos de los productores agrícolas”, detalló en un comunicado la Asociación.
Según estimaciones de la Asociación, alrededor de 10% del mercado de semillas —valuado en mil 700 millones de dólares— circula fuera de los canales legales, pero esa cifra solo dimensiona el impacto para la industria: en el campo las pérdidas pueden ser mucho mayores cuando una parcela deja de producir 50, 60 u 80% de lo esperado.
Productores son seducidos por bajos precios
Detrás de ese porcentaje hay productores que, sin saberlo, o seducidos por los precios bajos, están sembrando una incertidumbre que no se nota a primera vista, pero que puede reflejarse meses después en plantas que no germinan, cosechas que rinden la mitad o suelos que quedan contaminados por años: son las llamadas semillas piratas.
El organismo detalló que las semillas piratas no cumplen con los estándares de calidad genética, física, fisiológica y fitosanitaria que se requieren para una óptima germinación y desarrollo del cultivo para una buena cosecha.
El comercio de semillas pirata adopta diversas formas que incluyen: la venta de grano pintado para simular ser semillas tratadas, el rellenado de envases originales con semillas de baja calidad, el uso ilegal de marcas registradas y la falsificación de envases y etiquetas.
A diferencia de las semillas pirata, las semillas de calidad destacan por ofrecer una excelente calidad que permite la germinación y establecimiento de las plantas, mientras que las piratas, pueden incluso provocar la pérdida total o parcial de los cultivos.

AMSAC decidió iniciar esta campaña al notar que los principales afectados por la piratería de semillas son los productores agrícolas pequeños y medianos. El uso de materiales pirata resulta en un bajo rendimiento y mala calidad de las cosechas, mayor vulnerabilidad ante plagas y enfermedades, y en pérdidas económicas significativas para los productores.
Puerta de entrada a las plagas
Las semillas piratas también se convierten en una puerta de entrada para plagas que afectan directamente la producción. En la papa, por ejemplo, el nematodo dorado puede reducir la producción hasta en 75%.
En el caso del trigo, la enfermedad por carbón parcial ocasiona pérdidas económicas calculadas en 7.02 millones de dólares anuales en el noroeste de México, según cifras de la Secretaría de Agricultura y Desarrollo Rural (Sader).
Además, al no contar con la calidad genética requerida, las plantas que brotan de semillas pirata presentan una menor capacidad de adaptación a los efectos adversos del cambio climático, lo que también se traduce en bajos ingresos para los productores agrícolas.
La venta de semillas piratas, abundó, genera una competencia desleal y desincentiva el desarrollo de nuevas variedades de semillas de calidad.

