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Duodécimo Mundial de Futbol en la Historia: España 1982 / Por José Hermilo Amezcua

En 1982 los ojos del mundo estaban centrados principalmente en el conflicto armado entre Argentina y el Reino Unido por la soberanía de las islas Malvinas.

Fueron setenta y cuatro días de lucha intensa que terminaron con la rendición argentina y la recuperación de ese territorio por parte del impero británico, provocando con ello la caída de la dictadura militar en Argentina y la reelección de Margarte Thatcher en el Reino Unido.

Expectante, el mundo deportivo desviaba su mirada por un momento para instalarse en España, país que organizaría la edición número doce de la Copa Mundial de Futbol.

Con aires de renovación, la FIFA aumentó por primera vez en la historia, el número de participantes a veinticuatro. Un nuevo formato dio vida al campeonato, y España destinó trece ciudades para que el máximo evento futbolero fuera exitoso.

El partido inaugural ocurrió el 13 de junio de 1982 con el juego entre las selecciones de Bélgica y la campeona del Mundo Argentina, que terminó favoreciendo al conjunto europeo un gol por cero.

Durante el torneo, como siempre, los equipos favoritos para conquistar la Copa del Mundo brindaron sus mejores partidos, dejando por su paso a cualquiera que osara oponerse a su vigoroso despliegue futbolístico. Brasil, Alemania, Argentina, Francia, Polonia e Italia se fueron acercando a la otra orilla.

Alemania dejó fuera a Inglaterra y Francia respectivamente para colocarse en la gran final, mientras que Italia hacía lo mismo con Polonia y Brasil, éste por cierto fue uno de los juegos más recordado de ese mundial con gran actuación de Paolo Rossi.

El 11 de julio de 1982, en Madrid, la capital española, el estadio Santiago Bernabéu era testigo de la victoria del equipo italiano tres goles a uno ante Alemania, en un duelo muy disputado donde nuevamente Paolo Rossi fue la figura del encuentro.

Con ese triunfo, el conjunto italiano conquistaba su tercera Copa del Mundo, igualando en ese momento a la selección de Brasil.

Fueron veintinueve días de aquel festival futbolero. Se jugaron cincuenta y dos partidos. Fueron anotados ciento cuarenta y seis goles y la asistencia promedio por partido fue de cuatro mil 500 espectadores. El campeón goleador fue el italiano Paolo Rossi con seis anotaciones.

Esa noche en Madrid, el portero Dino Zoff, capitán del conjunto italiano, con cuarenta años de edad, recibió el trofeo de campeón del Mundo de manos del Rey Juan Carlos de España, en este nuevo capítulo que catapultó a la selección italiana como la segunda en conquistar tres veces el título máximo igualando a Brasil.

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