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Más de 21 millones de personas en México viven inseguridad hídrica / Por Alicia Valverde

En el país, la inseguridad hídrica alcanza al 16.1% de la población, lo que refleja un problema estructural que va más allá de la disponibilidad del recurso

La crisis hídrica en América no puede medirse únicamente en términos de disponibilidad, sino en las condiciones reales en que las personas acceden —o no— al agua en su vida diaria, advirtió Pablo Gaitán, director del Instituto de Investigaciones para el Desarrollo con Equidad (Equide) de la Universidad Iberoamericana y coordinador de la Red Latinoamericana y Caribeña de Inseguridad de Agua (WISE-LAC).

En el marco del Día Mundial del Agua, que se conmemora el 22 de marzo, desde 1993, para generar conciencia sobre la escasez de agua, los especialistas señalan que los indicadores tradicionales —como cantidad o calidad— no reflejan si los hogares pueden cocinar, asearse o beber agua con regularidad.

Por ello, la investigación reciente ha puesto el foco en la inseguridad hídrica, entendida como la incapacidad de acceder y utilizar agua de forma suficiente y confiable para cubrir necesidades básicas.

Datos de la Encuesta Mundial Gallup, recabados entre 2020 y 2025 en 17 países de América, muestran que ningún país ni grado de ingreso está exento de esta problemática.

Común interrupción en el suministro de agua

Entre los principales hallazgos destacan que, países con abundante agua dulce, como Perú y Venezuela, registran algunos de los grados más altos de inseguridad hídrica en la región.

Las interrupciones en el suministro son la experiencia más común, incluso en países desarrollados.

Según la encuesta, Brasil concentra el mayor número de personas afectadas (34.4 millones), seguido por México, con 21.4 millones.

En el país, la inseguridad hídrica alcanza al 16.1% de la población, lo que refleja un problema estructural que va más allá de la disponibilidad del recurso.

Alguna persona durmió con sed

El 38.1% de las personas reporta interrupciones en el suministro de agua, una cifra mayor que en Estados Unidos o Chile.

El 9.1% de los hogares reportó que algún integrante durmió con sed por falta de agua potable en el último mes.

Estos datos evidencian que el problema del agua en México está profundamente ligado a la desigualdad en el acceso y a fallas en la infraestructura.

Desde la red WISE-LAC, coordinada por el académico IBERO, se impulsa el uso de escalas que permiten medir la experiencia humana del agua: preocupación, cambios de rutina, falta de agua para beber o interrupciones en el servicio. Este enfoque permite visibilizar una dimensión históricamente ignorada y abre nuevas rutas para diseñar políticas públicas más efectivas y centradas en las personas.

Desde la Universidad Iberoamericana, el Dr. Pablo Gaitán y la red WISE-LAC hacen un llamado a reconocer que la crisis del agua no es solo ambiental, sino también social, cotidiana y profundamente desigual.

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