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El decimosexto Mundial de Fútbol: Francia 1998 / Por José Hermilo Amezcua

El cierre de la década de los noventa sorprendía al mundo con el escándalo Clinton-Lewinsky, donde el mandatario norteamericano fue llevado a juicio tras la denuncia de su becaria; sin embargo, Clinton fue absuelto y terminó su mandato con un alto grado de aprobación.

Mientras la película Titanic llenaba las salas de cine ganando once estatuillas del Óscar, la canción “La Copa de la Vida”, interpretada por Ricky Martin, ponía a bailar al planeta entero. Google estaba por nacer y el Tamagotchi obsesionaba a chicos y grandes, mientras en las duelas de la NBA, el legendario Michael Jordan ganaba su sexto y último campeonato con los Chicago Bulls, cerrando así una de las eras más grandes del baloncesto.

En este contexto, la Francia de 1998 era mucho más que fútbol; fue el momento en que el país se convenció de que su diversidad era su mayor fortaleza, algo que confirmó durante el transcurso del magno evento deportivo.

Todo comenzó el martes 9 de junio con la famosa “Fiesta de Gigantes”, donde las principales calles de la capital francesa se llenaron de algarabía y júbilo presagiando lo que vendría después. El miércoles 10 de junio, la inauguración fue extraordinaria.

En la cancha del Stade de France todo era colorido; minutos después de la ceremonia, un poderoso Brasil estrenaba su título mundial con un triunfo de 2-1 ante Escocia.

Los candidatos a ganar el Mundial eran los de siempre: Brasil, Francia, Países Bajos, Italia, Argentina y Alemania; sin embargo, solo dos grandes consiguieron situarse en la antesala de la gran final. Ambos tuvieron caminos muy distintos: Francia sufrió hasta el último minuto en casi todos sus partidos, mientras que Brasil, encabezado por un portentoso Ronaldo Nazário, mostró un poderío ofensivo arrollador, aunque con dudas en la defensiva.

El conjunto local avanzó venciendo a Paraguay, Italia y Croacia, mientras que el equipo sudamericano despachó a Chile, Dinamarca y Países Bajos para instalarse en la finalísima.

Así, el 12 de julio en el Stade de France en Saint-Denis, el mundo observaba la brillante exhibición táctica y física de Francia ante un desconocido Brasil, huérfano del liderazgo de Ronaldo, quien horas antes del juego había sufrido graves problemas de salud que estuvieron a punto de costarle la vida.

Aun así, tuvo actividad sin poder aportar mucho a su equipo.

Ese histórico día, Francia entera cantaba “Allez les Bleus” y la figura de Zinedine Zidane se volvió icónica en todo el mundo. Francia era campeona del mundo por primera vez en su historia y Brasil perdía una final por primera vez desde el “Maracanazo” en 1950.

Por México, Luis “El Matador” Hernández fue la gran figura con cuatro goles, convirtiéndose en el máximo anotador mexicano en una sola edición de la Copa, donde también brillaron Cuauhtémoc Blanco y Jorge Campos bajo la batuta acertada de Manuel Lapuente.

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