Tras una larga Cuaresma, finalmente llegamos a la Semana Santa 2026 y con ello diversos tópicos como el periodo vacacional en el sector educativo, el flujo de paseantes a los principales destinos turísticos del país y claro, las actividades religiosas que implica dicho proceso.
En ese sentido, adicional a las acciones católicas que regularmente se practican en estos días, como es la tradicional Visita de las Siete Casas, la Procesión, Sábado de Gloria y Domingo de Resurrección, también figura la recurrente vigila, es decir, aquella decisión de no consumir carne roja y darle preferencia a hortalizas, granos y, claro, pescados y mariscos.
De esta manera, en estos días repunta considerablemente la demanda de diferentes especies del mar como el pescado, camarón, jaiba, ostiones, callo de hacha. tiburón, entre otros. Se estima que hasta el 20 por ciento del consuno anual de pescados y mariscos ocurre en Semana Santa.

El pulpo, un producto, un molusco de alto valor nutricional, caracterizado por ser rico en proteínas de alto valor biológico, bajo en calorías y muy bajo en grasa, también es una especie preferida por los mexicanos durante estas fechas, dado la versatilidad para prepararlo: A la gallega, en ceviche, en su tinta, a las brasas, en tacos y hasta en torta.
Con una producción anual de más de 26 mil toneladas y un valor de más de mil 400 millones de pesos, México es el tercer productor de pulpo a nivel mundial. Yucatán y Campeche generan la mayor cantidad de captura entre las diferentes entidades federativas del país, con 95 por ciento de la producción nacional, la cual tiene cabida en mercados extranjeros, como el caso de Japón, España y Corea.
Las especies principales que se capturan en México son el Maya (Octopus maya); y el Patón o Común (Octopus vulgaris). La temporada de captura en el país ocurre de agosto a diciembre y se implementa un periodo de veda (que normalmente se aplica del 15 de diciembre al 31 de julio), para proteger el ciclo de reproducción y garantizar la sustentabilidad.

Pero debido precisamente a la mayor demanda de pescados y mariscos que ocurre en estos llamados Días Santos, los precios de este molusco reportan una importante disparidad, razón por lo que resulta oportuno que los consumidores eviten compras impulsivas y destinen tiempo suficiente para comparar costos y calidad y elijan le mejor opción.
Por ejemplo, de acuerdo con los resultados del programa Quién es quién en los precios de la Procuraduría Federal del Consumidor (PROFECO), resulta que el kilo de Pulpo Baby congelado sin marca tiene un costo de 225 pesos en la Central de Abastos de la Ciudad de México, mientras que la sucursal de la cadena de autoservicio La Comer ubicada en Miguel Ángel de Quevedo, colonia Romero de Terreros tiene un costo de 398 pesos, lo que implica una diferencia de 76 por ciento, equivalente a 173 pesos.
Otro ejemplo es el Pulpo tradicional entero sin marca, cuyo kilogramo se puede conseguir en 195 pesos en la Central de Abastos, también de la capital del país, pero en la tienda Hipermercado Soriana de Ejército Nacional, colonia Polanco, tiene un costo de 399 pesos, es decir, 204 pesos, equivalente a 104 por ciento.

Para dimensionar la diferencia de este último ejemplo, si el consumidor decidiera comprar dos kilos en la primera opción tendría que pagar 390 pesos, pero si optara por el segundo canal de distribución tendría que desembolsar 798 pesos.
Por lo anterior, queda por más evidenciado la necesidad de ejercer un consumo inteligente en esta Semana Santa y el resto del año, con el objetivo de evitar gastos innecesarios y proteger la economía familiar.



