La fallida estrategia pública ejercida por el gobierno mexicano, así como la guerra entre Estados Unidos e Israel en contra de Irán ya golpean el escenario económico del país, pues analistas del sector privado consultados por el Banco de México (BANXICO), aprecian un menor crecimiento económico y mayor inflación tanto para este 2026 como para 2027.
Al dar a conocer los resultados de la encuesta que levantó en marzo entre 41 grupos de economistas de diferentes instituciones financieras, corredurías y agencias, el banco central precisó que los analistas recortaron de 1.46 a 1.44 por ciento sus pronósticos de crecimiento del Producto Interno Bruto (PIB), para este año, mientras que para 2027 lo bajaron de 1.81 a 1.79 por ciento.
Para el 2028, los analistas consultados esperan que la economía crezca 1.93 por ciento.

Por lo anterior, tomando en consideración la expansión marginal de 0.7 por ciento alcanzada en 2025 y previendo que se materialicen los pronósticos para este año así como para 2027 y 2028, la economía mexicana reportaría en los primeros cuatros años del gobierno de la presidenta Claudia Sheinbaum un crecimiento promedio anual de sólo 1.46 por ciento, es decir muy por debajo del -ya de por si-, mediocre 2.2 por ciento reportado en los 20 años previos a la llegada al poder del movimiento político autollamado Cuarta Transformación.
En línea con ese raquítico desempeño económico, los analistas prevén un muy pobre escenario para el mercado laboral, pues en este año esperan la creación de apenas 320 mil empleos registrados ante el Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS), mientras que para 2027 proyectan 391 mil. Con ello, en dos años se podrían crear alrededor de 711 mil nuevas plazas de trabajo, cifra muy por debajo del más de dos millones que se necesitan en dicho periodo para cubrir tan sólo la demanda laboral que representan los jóvenes que se incorporan el mercado laboral.

En materia de inflación las cosas no pintan diferente. La guerra en Medio Oriente ha provocado un alza importante en los precios de los energéticos, como el caso de la gasolina, lo que ha generado un efecto “dominó” en diferentes costos de servicio y productos, como los alimentos que tan sólo en la primera quincena de marzo reportaron un alza anual de más de 20 por ciento.
Por ello, para el cierre de este año los analistas elevaron de 3.98 a 4.22 por ciento su pronóstico para el Índice Nacional de Precios al Consumidor (INPC), mientras que para final de 2027 lo elevaron de 3.78 a 3.82 por ciento. De esta manera, para el caso específico de este 2026, los economistas consideran que el INPC estará fuera del rango objetivo planteado por el banco central.



