Home AGRONEGOCIOS La izquierda millonaria… / Por José Hermilo Amezcua Domínguez

La izquierda millonaria… / Por José Hermilo Amezcua Domínguez

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La llegada al poder de la llamada cuarta transformación en 2018, representaba una esperanza para el pueblo de México, que cansado del abuso del poder y la corrupción de los gobiernos priistas y panistas decidió hablar en las urnas para llevar al poder, al símbolo más respetado de la izquierda en México, llamado Andrés Manuel López Obrador.

Era una izquierda que tenía ideologías progresistas que buscaban afanosamente los cambios sociales para beneficio de los que menos tienen. Una izquierda que priorizara la igualdad, la solidaridad y la justicia social.

Con dirigentes empáticos, cuyos principios ideológicos, éticos y transformadores buscaran en todo momento superar los modelos autoritarios del pasado y conformar una nueva forma de ayudar al pueblo. Era un gobierno con altas aspiraciones para servir y ayudar al pueblo.

De aquella gran revolución de las conciencias encabezada por Morena y su líder absoluto han pasado ocho años y lejos, muy lejos están de cumplir con las expectativas. Quienes tenían la consigna y obligación de convertirse en guardianes de la igualdad, hoy son burgueses de closet que dejaron sus ideales de izquierda para convertirse en seres materialistas sin escrúpulos.

La lista de estos neo millonarios de izquierda es muy amplia. Quienes conocen sus trayectorias han visto los cambios tan radicales en sus carreras. Antes austeros y comprometidos con la gente, hoy se mueven en privilegios que nunca imaginaron.

Hablan desde hoteles de lujo de la pobreza franciscana. Se estremecen de la gente pobre observando al país desde la ventanilla de un avión en primera clase. Compran en tiendas de lujo y viajan en automóviles costosos con guardias que les cuidan sigilosamente para no ser molestados por el pueblo.

El poder los sedujo. Muy pocos o casi nadie mantuvo la humildad y empatía. Embriagados en sus puestos millonarios se alejaron de las necesidades de la población y emergió en ellos la vanidad y la arrogancia.
Hoy declaran desde la comodidad de sus privilegios. Se visten de justos cuando en verdad son personas insensibles y sin ningún rasgo de empatía e inteligencia emocional.

No cabe duda que el poder marea. Sea de izquierda, de derecha o de centro, quien llega a la cima olvida sus ideales. Pierden el piso, abrazan la abundancia y sienten que son el ombligo del mundo.

Después de todo, nada ha cambiado, el hombre es seducido por el poder sea de la ideología que sea. El pueblo sigue siendo utilizado por la labia de esos personajes, quienes dichosos continúan saboreando las mieles del poder sin reparo.

Lo que duele y es lamentable es que, a pesar de conocer los excesos y pillerías de esos sujetos, aún hay gente que sigue confiando en ellos. Justifican sus excesos y siguen siendo presas fáciles de sus mentiras.

Bajo ese panorama los neo burgueses siguen acumulando millas en sus viajes a tierras lejanas. Continúan comprando en tiendas de lujo. Viajan en automóviles de alta gama sin que nadie les cuestione nada.

Y mientras nadie diga nada, esta historia continuará porque el sello de esta administración es la impunidad. En este contexto, todo parece indicar que seguiremos siendo testigos de los escándalos groseros de la nueva generación emanada de la recién nacida izquierda millonaria.

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