
La vigésimo primera edición de la Copa del Mundo Rusia 2018 llevaba impregnada una ola de acontecimientos políticos complicados que se suavizaron por un momento mientras el balón comenzaba a rodar.
El primer mandato de Donald Trump llevaba consigo una feroz disputa arancelaria con China y una ligera esperanza de terminar con la desnuclearización de Corea del Norte. Europa vivía el caos del Brexit y, en México, Andrés Manuel López Obrador era el máximo favorito para conquistar la presidencia, logro que obtuvo de manera inobjetable.
Así, ante ese escenario, el mundo se detenía por unos días para dirigir sus ojos a Rusia. Era evidente que, en un evento de gran calado, el gobierno de Vladímir Putin buscara limpiar su imagen mostrando a un país progresista, democrático y moderno.
El jueves 14 de junio, en el Estadio Luzhnikí ante 81 mil espectadores, se realizó la inauguración de la edición número veintiuno de la Copa Mundial de Fútbol Rusia 2018. El primer juego fue una fiesta total para el conjunto local, que derrotó por cinco goles a cero a su similar de Arabia Saudita.
Tras un mes de intensa actividad, el perfil de los finalistas se fue definiendo poco a poco. Los grandes fueron cayendo; Argentina, Alemania y España no pudieron consolidar su mote de favoritos y dejaron el camino libre a un par de selecciones que dominaron el juego hasta llegar a la gran final: Francia y Croacia.
Con figuras como un joven Kylian Mbappé, Antoine Griezmann, N’Golo Kanté y Paul Pogba, Francia mostraba un fútbol físico, vertical y contundente. Por su parte Croacia, liderada por Luka Modrić —quien ganó el Balón de Oro del torneo—, junto a Ivan Rakitić, Mario Mandžukić y el arquero Danijel Subašić, maravillaba al respetable.
Con un par de innovaciones tecnológicas, como la instalación del VAR y un chip en el balón, el gran juego final se llevó a cabo el domingo 15 de julio de 2018 en el Estadio LIzhnikí.
Con una destacada actuación de Kylian Mbappé, el conjunto francés derrotó a una valiente y estoica escuadra de Croacia con un marcador de cuatro goles a dos, conquistando por segunda ocasión el campeonato del Mundo después de veinte largos años de espera desde el mundial celebrado en su casa en 1998.
Por lo que respecta al equipo mexicano, el 17 de junio consiguió uno de sus triunfos más memorables en la historia al derrotar por un gol a cero a la entonces poderosa y campeona vigente Alemania, con anotación de Hirving el “Chucky” Lozano.
Como es costumbre, el equipo mexicano no pudo acceder al ansiado quinto partido y fue derrotado en los octavos de final por Brasil, con un marcador de dos goles a cero.
En esta justa mundialista, el capitán Rafael Márquez se unió al selecto grupo de jugadores que han disputado cinco copas del mundo en la historia del fútbol, compartiendo en ese momento dicho honor con Lothar Matthäus y Antonio “La Tota” Carbajal.
