A pesar del optimismo de las autoridades, lo cierto es que la economía mexicana no logra repuntar.
De acuerdo con estimaciones del Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI), la economía mexicana, proyectada a través del Indicador Oportuno de la Actividad Económica (IOAE), crecería apenas 0.1 por ciento en febrero respecto a enero, mientras que en enero habría caído -0.2 por ciento respecto a diciembre.
Sobre este punto, cabe mencionar que la estimación del IOAE en enero fue revisado a la baja, de 0.31 por ciento a -0.21.
De esta manera, en caso de concretarse las estimaciones del INEGI, el comportamiento de la economía en este 2026 sería más débil al -ya de por si-, endeble desempeño registrado en 2025: 0.2 y 0.9 por ciento a tasa mensual en enero y febrero, respectivamente.

El Indicador Oportuno de la Actividad Económica (IOAE) permite contar con estimaciones econométricas oportunas sobre la evolución del Indicador Global de la Actividad Económica (IGAE), así como de las actividades secundarias y terciarias. De esta forma, se adelanta cinco semanas a su publicación oficial al presentar resultados tres semanas después del mes de referencia, frente a las ocho semanas del IGAE.
Al respecto, Gabriela Siller, directora de Análisis Económico de Banco Base, alertó el desempeño débil de la economía mexicana, a un grado tal que podría reportarse un escenario de estancamiento.
“Estos datos reflejan debilidad, pues de no observarse crecimiento mensual en marzo (0.0 por ciento); en el trimestre del año, el PIB mostraría un crecimiento trimestral bajo de 0.09 por ciento, desacelerándose desde el crecimiento de 0.86 por ciento en el cuarto trimestre de 2025”, apuntó la analista de la institución financiera.
Asimismo, el crecimiento anual sería de 1.54 por ciento, lo que implicaría una desaceleración desde el crecimiento de 1.79 por ciento observado en el cuarto trimestre de 2025.
Sobre el particular, cabe recordar que la economía mexicana, medida a través del Producto Interno Bruto (PIB), creció apenas 0.8 por ciento respecto a 2024, un ritmo muy por debajo del -ya de por si mediocre-, avance de 2.3 por ciento que se registró en los 20 años previos a la llegada del movimiento político autollamado Cuarta Transformación.